| Información
general
Uso
terapéutico.
Las
vitaminas pueden ser usadas terapéuticamente
cuando su consumo insuficiente tiene como resultado
signos claros de una enfermedad carencial. Pueden ser
también usadas como especialidad farmacológica
cuando los niveles están necesariamente por encima
de los requeridos para curar estados carenciales.
En los países donde las carencias son endémicas,
el uso terapéutico de las vitaminas para curar
enfermedades deficitarias es una práctica aún
más necesaria y salvadora de vidas. La carencia
de vitamina A es considerada como la enfermedad que
causa una mayor mortalidad infantil y ceguera (xeroftalmía)
en el mundo actual, que afecta a un millón de
niños al año en áreas subdesarrolladas.
Los programas para ayudar a prevenir la incidencia de
la carencia de vitamina A han tenido mucho éxito
en países como la India, Bangladesh, Indonesia
y Filipinas con la suplementación de vitamina
A, y en Pakistán, Guatemala, Costa Rica y Honduras
con alimentos enriquecidos. Las dosis terapéuticas
son mucho más altas que las consumidas diariamente
en los países industrializados, porque son necesarias
para corregir la carencia y proporcionar además
las reservas corporales suficientes que satisfagan las
necesidades durante cierto tiempo.
A
dosis mucho más altas que el RDA, algunas vitaminas
tienen efectos farmacológicos muy diferentes
de los que previenen las enfermedades carenciales. Un
ejemplo bien conocido es la niacina, que durante muchos
años ha sido utilizada en el tratamiento de la
migraña y enfermedades cardiovasculares periféricas
por su capacidad para dilatar los capilares. Otro ejemplo
es la vitamina E, que a dosis altas tiene efectos beneficiosos
en casos como claudicación intermitente (dolor
y espasmos vasculares en las piernas debido aun flujo
sanguíneo restringido) y fibroplasia retrolental
(una afección que lleva ala ceguera en niños
prematuros). La vitamina C es tomada por muchas personas
para mejorar la cicatrización de heridas y estimular
el sistema inmunitario durante infecciones o el resfriado
común.
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