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Información
general
Factores
y grupos de riesgo.
Los
factores que pueden comprometer el estado nutricional
se llaman "factores de riesgo". De igual forma, los
grupos de población con probable escasez de vitaminas
se llaman "grupos de riesgo". Los factores y grupos
de riesgo más comúnmente reconocidos son
los siguientes:
Mujeres
embarazadas y lactantes: Debido a las demandas acrecentadas
del cuerpo por el feto o el niño, las mujeres
embarazadas o lactantes experimentan un incremento de
las necesidades de todas las vitaminas, especialmente
las vitaminas A, C, B1, B6, B12, ácido fólico
y los minerales hierro y calcio. Normalmente, existen
estándares dietéticos que cubren el incremento
de las necesidades de estas mujeres, y durante estos
periodos los médicos prescriben suplementos vitamínicos
específicos.
Adolescentes:
El "gran esfuerzo de crecimiento" de la adolescencia
es un momento de gran demanda nutritiva. Para sostener
el crecimiento y el desarrollo son necesarias cantidades
mayores de vitaminas y energía. Desgraciadamente,
esta demanda extra tiene lugar justo cuando los jóvenes
empiezan a controlar sus hábitos alimentarios
propios y están aprendiendo a elegir sus comidas
con el riesgo de inclinarse por los "snacks" de deficiente
calidad nutricional. Respecto a las jóvenes,
los regímenes se hacen populares debido a una
mayor atención ala apariencia física.
En ambos casos, los adolescentes en crecimiento pueden
tener una nutrición inadecuada.
Ancianos:
Como el metabolismo disminuye con los años,
el organismo necesita menos energía. Algunos
ancianos tienden a perder el apetito y comer menos.
Los hábitos alimentarios pueden sufrir las consecuencias
de situaciones de orden práctico, como incapacidad
para hacer la compra, falta de interés en preparar
comidas y dificultad para masticar. Internamente, puede
haber problemas con la absorción de las vitaminas
debido al uso crónico de medicamentos o cambios
metabólicos normales. Por tanto, los ancianos
pueden tener un riesgo nutricional doble: menor consumo
de alimentos y menor capacidad para metabolizarlos.
Personas
que hacen dieta: Cuando el consumo total de alimentos
se reduce, también disminuye el consumo de vitaminas.
Los nutriólogos están de acuerdo en que
cuando la dieta calórica cae por debajo de 6.700
kilojulios (kJ) o 1.600 kilocalorías (kcal) es
tremendamente difícil satisfacer todas las necesidades
nutritivas a través de los alimentos. Algunas
dietas restringen el consumo de alimentos a 4.200 kJ
(1.000 kcal) o menos. En este caso, el nivel de micronutrientes
es claramente inadecuado. En el caso de dietas calóricas
reducidas, los alimentos ingeridos no tienen la densidad
nutritiva (relación de micronutrientes a kilojulios
o kilocalorías) para proporcionar los niveles
de vitaminas necesarios.
Bebedores:
El alcohol interfiere en la absorción y utilización
de las vitaminas, especialmente de la B1, B6, C y ácido
fólico. Además, los bebedores crónicos
suelen tener reducido el apetito, por lo que comen menos
y su consumo de vitaminas es, por lo tanto, menor.
Medicamentos: El uso continuado de medicamentos puede
afectar al nivel vitamínico. Por ejemplo, el
ácido acetil salicílico puede perjudicar
el aprovechamiento de la vitamina C por el cuerpo mientras
que los laxantes, como los aceites minerales, pueden
interferir la absorción de vitaminas liposolubles
en el intestino. La interacción medicamentonutriente
debe ser tenida en cuenta por los médicos al
prescribir muchas sustancias medicamentosas.
Mujeres
que toman anticonceptivos orales: El efecto de los
estrógenos de los anticonceptivos orales puede
disminuir, en función de la dosis, el aporte
de vitaminas al organismo y, por ello, incrementar las
necesidades de algunas de ellas, especialmente de vitamina
B6 y ácido fólico.
Fumadores:
El fumar moderadamente reduce el nivel de vitamina C
sanguíneo alrededor de un 20% y el fumar exageradamente
alrededor de un 40% .El resultado es un recambio más
rápido de esta vitamina que en los no fumadores
y puede afectar el sistema inmunitario.
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