| Necesidades
vitamínicas de los adultos de edad avanzada
Las
necesidades vitamínicas de los adultos mayores no son
las mismas que las de los jóvenes.
En
la actualidad existe para las personas mayores de 65
años una gran diversidad de recomendaciones para el
consumo de micronutrientes diferentes de las que existían
en 1989, cuando se publicó la décima edición de las
Recomendaciones Diarias Recomendadas (RDAs), en donde
se incluía sólo un conjunto de micronutrientes para
el grupo de adultos mayores de 51 años.
Con
la publicación de los Nuevos Consumos Dietéticos
de Referencia (DRIs) de nutrientes, editados por
Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias
de Estados Unidos, se establecieron, a partir de 1997,
los DRIs para calcio, vitamina D y otros nutrientes
y a partir de 1998, se establecieron los DRIs para la
vitamina B, en donde se incluyen recomendaciones independientes
para adultos de 51 a 70 años de edad y para los mayores
de 70 años.
Vitamina
D
- Una
de las características más notables de los nuevos
DRIs es el incremento sustancial del consumo recomendado
de vitamina D para las personas de mediana edad y
los adultos mayores. La nueva sugerencia para las
personas de 51 a 70 años de edad es el doble de la
anterior, en tanto, que para la gente mayor de 70
años, el consumo recomendados se ha triplicado.
- Es
importante que los individuos de este grupo de edad
consuman suficiente vitamina D, ya que junto con el
calcio disminuyen la pérdida ósea y ayudan a prevenir
fracturas. La deficiencia de vitamina D induce la
pérdida ósea; en consecuencia aumenta el riesgo de
fracturas, además de provocar también otros síntomas
generalizados, como debilidad muscular y dolor óseo,
que dañan la capacidad de un anciano para movilizarse
en forma independiente y reducen su calidad de vida.
- En
un estudio se demostró que las mujeres posmenopáusicas
sanas que consumieron 5 mg (200 UI) por día de vitamina
D tuvieron el doble de pérdida ósea en la cadera durante
un periodo de dos años, que quienes consumieron una
dosis cuatro veces mayor.
Los
cambios en las recomendaciones reflejan también una
mejor comprensión del consumo nutritivo en los efectos
del envejecimiento. La vitamina D se obtiene de dos
fuentes principales: una parte de sintetiza en la piel
expuesta a la luz solar y otra proviene directamente
de los alimentos. Para la mayoría de las personas, la
luz ultravioleta es la principal fuente de vitamina
D; sin embargo, el proceso de envejecimiento se relaciona
con cambios en la piel que llevan a una conversión menos
eficiente de moléculas precursoras de vitamina D. Los
ancianos, por lo tanto, necesitan exponerse más a la
luz solar para mantener concentraciones normales de
vitamina D; sin embargo, muchos protegen su piel del
sol por medio de ropa, sombreros o filtros solares.
Otros, especialmente los que tienen enfermedades crónicas
o incapacidades, pasan casi todo su tiempo encerrados
bajo techo y, por lo tanto, las concentraciones de vitamina
D en los ancianos confinados en sus habitaciones son
considerablemente menores que las de los ancianos saludables
e independientes de la misma edad.
Como
consecuencia de lo anterior, los alimentos pueden complementar
las cantidades diarias recomendadas. Por desgracia,
pocas veces la vitamina D se obtiene de alimentos. Por
ejemplo, en un estudio realizado entre ancianos de Boston,
60% tuvieron bajos consumos dietéticos de vitamina D.
La principal fuente de esta vitamina en los alimentos
es la leche fortificada, se requieren:
- 250
mL para proporcionar la cantidad recomendada para
personas de 51 a 70 años de edad,
- y
de 250 a 500 mL para la gente mayor de 70 años.
Además,
el envejecimiento también afecta el metabolismo de diversos
micronutrientes. La absorción de vitamina D del tubo
digestivo al torrente sanguíneo, así como la capacidad
del riñón de convertirla en su forma activa disminuye
con la edad. Por lo tanto, conviene administrar suplementos
multivitamínicos y de calcio que suelen contener vitamina
D en una dosis de 10 mg (400 UI) al día (100% del valor
diario).
Problemas
con la vitamina B12
La
vitamina B12 también es un nutriente importante para
los adultos de edad avanzada. Entre 10 y 30% de los
adultos mayores pierden la capacidad para absorber la
forma natural de esta vitamina que se encuentra en los
alimentos. La mayoría, sin embargo, aún pueden absorber
la forma sintética que se halla en alimentos fortificados
y en suplementos. Por esta razón, el Instituto de Medicina
recomienda que las personas mayores de 50 años satisfagan
los consumos recomendados de B12 principalmente en su
forma sintética, a través de los alimentos fortificados
(cereales y sustitutos de soya) o bien, mediante el
consumo de suplementos vitamínicos.
Como
los síntomas de la deficiencia de vitamina B12 no siempre
tienen una manifestación clínica, es importante que
los médicos estén conscientes de que los ancianos con
deficiencia de vitamina B12 no presentan los signos
clásicos de anemia; además, el problema puede manifestarse
principalmente por síntomas neurológicos o anormalidades
metabólicas, como elevaciones del ácido metilmalónico
sérico u homocisteína sérica.
El
ácido fólico para ancianos
El
folato (o ácido fólico), otra vitamina del complejo
B, se encuentra en los vegetales verdes, las legumbres,
las frutas cítricas, el hígado. La forma biodisponible,
el ácido fólico, se utiliza en los productos alimenticios
fortificados y en los suplementos.
El
ácido fólico es importante en la prevención de algunas
enfermedades crónicas comunes en los ancianos. Por ejemplo,
el consumo dietético adecuado disminuye el riesgo de
enfermedad cardiaca al mantener la concentración sanguínea
de homocisteína ( un factor de riesgo de padecimiento
cardiaco) dentro del rango de normalidad. El ácido fólico
también puede auxiliar en la prevención del cáncer,
ya que esta vitamina es necesaria para la síntesis normal
de ácidos nucleicos y, con ello, obtener la regulación
del material genético en las células corporales.
En
condiciones de la deficiencia pueden ocurrir anormalidades
genéticas que contribuyen a la aparición de enfermedad
maligna. Además, los estudios científicos sugieren que
la deficiencia de ácido fólico agrava los problemas
neuropsiquiátricos comunes entre ancianos, incluyendo
el daño cognitivo y la depresión. El tratamiento de
los problemas psiquiátricos puede ser más exitoso si
se corrigen simultáneamente las deficiencias de ácido
fólico.
Por
todas estas razones, los ancianos deben consumir diariamente
una alta cantidad de ácido fólico. Los nuevos DRIs recomiendan
una ingestión de 400 mg
al
día para todos los adultos, incluyendo los mayores de
50 años. Esto es el doble de la cantidad previamente
sugerida para hombres y mujeres no embarazadas. La mayoría
de los estadounidenses, incluso los más ancianos, no
consumen esta cantidad de ácido fólico; por lo tanto,
es conveniente estimular el consumo de alimentos fortificados
con ácido fólico (cereales y granos enriquecidos), además
de la suplementación de multivitamínicos que incluyan
al ácido fólico.
Para
que estés bien
- Lleva
una dieta balanceada.
- Si
por problemas de salud, dentadura, preparación de
alimentos, etc. no te es posible llevar una dieta
balanceada te sugerimos tomar un complemento vitamínico
todos los días.
- Te
recomendamos visitar a un nutriólogo para que te desarrolle
una dieta adecuada a tu edad, estado de salud y actividad
física.
No
olvides que la prevención y detección a tiempo pueden
ayudarte a vivir mejor.
Resumen
del trabajo publicado en :
Vitamin
Nutrition Research Newsletter, Vol. 5, num.3.
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