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¿Cómo comemos?
Aun cuando sociedades con elevado
poder de compra pueden hoy día elegir entre una
gran variedad de alimentos y conocen los conceptos básicos
de una buena nutrición, los hábitos de
la vida moderna los induce a ingerir comidas no equilibradas.
Dentro de las múltiples causas pueden citarse
el evitar cierto tipo de alimentos, ingerir "snacks"
con frecuencia, saltarse comidas o someterse a dietas.
Además,
los estudios nutritivos indican que la gente come menos
que antiguamente.
Hasta
el siglo XX, la mayoría de las sociedades se
basaban en el trabajo físico, por lo que la gente
necesitaba más energía para un día
de trabajo que hoy día. Algunos expertos estiman
que la necesidad energética de nuestros antepasados
era alrededor de 16.800 kJ (4.000 kcal) por día,
¡casi dos veces superior a las de los hombres
sedentarios! Con 16.800 kJ (4.000 kcal) de consumo de
alimentos es fácil conseguir las necesidades
vitamínicas y de minerales. Con 8.400 kJ (2.000
kcal) la selección de alimentos tiene que hacerse
con más cuidado, y con niveles todavía
más bajos es necesario un conocimiento muy concienzudo
sobre el valor nutritivo de los alimentos para poder
idear una dieta que sea comestible y nutricionalmente
suficiente.
En
realidad, el valor nutritivo es lo último que
la gente tiene en cuenta al comprar, preparar o comer
un alimento. Las prioridades que gobiernan la selección
de alimentos son 1.º sabor, 2.º costo y 3.º
conveniencia. El valor nutritivo solamente se considera
después de satisfacer estos tres puntos.
El
valor nutritivo de los alimentos puede reducirse al
cocinarlos. El almacenamiento, cocción en abundante
agua, cortado y picado, fritura y asado pueden tener
efectos negativos en el contenido vitamínico
de los alimentos.
Estos
factores, como el generalizado menor consumo de alimentos,
el deterioro de los hábitos alimentarios y el
amplio complejo de elementos asociados al estilo de
vida, ayudan a comprender la existencia de carencias
marginales en la vida moderna de las sociedades ricas.
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