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Callos en los pies

Los callos o callosidades (conocidos médicamente como tilomas o helomas) son áreas superficiales hiperqueratósicas (crecimientos anormales de la superficie cutánea) que suelen formarse en áreas que soportan un mayor peso o sufren de pequeños golpes o rozaduras de forma repetida.  Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, especialmente si existe alguna prominencia ósea, pero  principalmente se ubican en los pies o en las palmas de las manos (aparecen en personas que realizan actividades manuales).  Afectan en mayor o menor medida a prácticamente toda la población, aunque tienden a ser más comunes en personas adultas.

En los pies, se localizan en las articulaciones de los dedos, en la superficie de la planta del pie o entre los mismos dedos.  Su forma es cónica, con un grosor desigual (pueden alcanzar varios centímetros de tamaño) y sus bordes están mal definidos.  Una característica de la piel que cubre las callosidades es que presenta estrías o “huellas”.

Otra forma común de callosidad es la denominada “clavos”.  La lesión adopta una forma redondeada, alcanza hasta un centímetro de diámetro, tienen un núcleo central, son de color amarillento grisáceo y se ubican sobre los dedos de los pies, en especial en los más pequeños.  Suelen reblandecerse debido al sudor y al calor que se concentra en los pies.  La diferencia que existe entre “clavos” y callos es que estos últimos no están tan bien delimitados como los “clavos”, además de que no tienen núcleo central.

Causas:

La elevada presión o el roce continuo en los puntos donde existe una cierta prominencia ósea, conduce a que la piel de la zona afectada, específicamente la epidermis, reaccione produciendo una mayor cantidad de estrato córneo (formado por células con un alto contenido en queratina, sustancia responsable de la dureza), responsable de que la callosidad alcance un grosor mayor.  Es decir, la formación de callosidades se debe a un mecanismo defensivo del organismo ante algún tipo de presión externa; si ésta presión disminuye o desaparece, la lesión irá desapareciendo poco a poco.

Síntomas:

  • Molestias acompañadas de dolor
  • Sensibilidad cuando se ejerce presión en la zona afectada

Para que estés bien

  • Evita utilizar zapatos que te produzcan cualquier síntoma de incomodidad
  • Para proteger la callosidad existente de cualquier presión, puedes utilizar unas almohadillas especiales
  • Procura que tus pies estén libres de sudor al usar los zapatos
  • Por la noche, utiliza alguna pomada o ungüento especial para darle un masaje a tus pies

En caso de que la callosidad sea demasiado dolorosa y altere tu ritmo de vida, consulta a tu médico.

 

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