Tabaquismo
y Aumento de Peso
- Uno
de los temores más habituales para quienes se plantean
dejar de fumar es el de aumentar incontroladamente
de peso. Si bien es cierto que algunas personas
pueden llegar a engordar hasta 9 kg durante el primer
año de abstinencia, otros estudios más esperanzadores
han demostrado que el aumento de peso registrado
en un primer momento alcanza el nivel máximo a los
seis meses y que muchas personas recuperan su peso
normal, dentro de los doce meses que siguen al abandono
de este hábito.
Si
estás planeando dejar de fumar, pero dudas de tu capacidad
de llevar a cabo tal proeza, no te preocupes: los
ex-fumadores que practican de forma habitual una actividad
física tienen más posibilidades de controlar su peso
que aquellos que llevan una vida sedentaria.
Una
investigación sobre el aumento de peso registrado
tras dejar de fumar, llevada a cabo en Estados Unidos
entre un grupo de 9,000 mujeres, demuestra que, el
aumento de la actividad física es un factor clave
para controlar el peso durante los dos años que siguen
al abandono del tabaco.
- Las
fumadoras ?moderadas? (hasta 24 cigarrillos al día)
que empezaron a practicar entre 1 y 2 horas de deporte
a la semana engordaron como media 2,2 kg mientras
que las ?grandes? fumadoras (a partir de 25 cigarrillos
al día), engordaron al menos el doble.
Los
expertos pudieron constatar que cuanta mayor era la
actividad física de los sujetos voluntarios, mejor
se controlaba su aumento de peso. Cuando se aumentaron
los niveles de actividad física a más de dos horas
semanales, las fumadoras moderadas mantuvieron sus
aumentos de peso por debajo de 1,5 kg, y las grandes
fumadoras por debajo de los 3 kg.
- En
parte, la tendencia a almacenar grasa corporal se
atribuye a la ralentización del metabolismo debido
a la desaparición de la nicotina de la dieta, dado
que ésta, al igual que la cafeína, tiene la capacidad
de aumentar ligeramente la velocidad del metabolismo.
- El
tabaco y la nicotina pueden tener otros efectos
fisiológicos sobre el comportamiento y la percepción
sensitiva que, a su vez, pueden afectar la ingestión
de alimentos y provocar el aumento del apetito al
desaparecer del organismo.
Si
bien aún no se conocen las causas directas, sí se
ha podido observar que el 70% de los aumentos de peso
se deben a un incremento en la cantidad de calorías
ingeridas. En un estudio en particular, se constató
que las mujeres habían aumentado el consumo de alimentos
y bebidas en cantidades en torno a 227 calorías más
al día.
Para
quienes estén pensando en dejar de fumar pero estén
preocupados por el riesgo de aumentar de peso, la
clave parece estar en atacar el problema desde las
dos variables de la ecuación del equilibrio energético.
- Plan
en cinco pasos
- Comienza
a practicar algún tipo de ejercicio físico de
manera regular y dedica a ello más de dos horas
semanales.
- Organiza
tus sesiones de entrenamiento de manera que incluyan
25 minutos de fortalecimiento muscular, con el
fin de combatir la pérdida de masa muscular asociada
a la edad y, por tanto, la pérdida de velocidad
del metabolismo.
- Cinco
días antes de dejar de fumar, empieza a anotar
diariamente tus comidas.
- Sigue
anotándolas una vez que dejes de fumar. Compáralas
con tus notas de antes de dejar de fumar e identifica
las horas a las que comes más y los tipos de alimentos
ingeridos.
- Aprende
a sobrellevar los momentos difíciles y ten siempre
a mano fruta para picar o algún tentempié de bajo
contenido en grasas.
Referencias
Journal
of the American Dietetic Association (1996; 11:1150-1155).
American
Journal of Public Health (1996; Volume 86, Number
7).
American
Journal of Clinical Nutrition (1986; Volume 43, 486
- 494).
American
Journal of Clinical Nutrition (1982; Volume 35, 366
- 380).
Fuente:
www.eufic.org
European
Food Information Council