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Cómo se contrae un músculo

Existen tres tipos de músculos, los músculos voluntarios del sistema esquelético, músculos involuntarios lisos (sistema digestivo) y los músculos involuntarios cardiacos.

Los músculos esqueléticos son aproximadamente 605 y equivalen casi a la mitad del peso corporal de una persona.

El cerebro debe enviar una señal a través de los nervios y la espina dorsal para que un músculo pueda moverse.

El músculo se contrae al recibir la ?señal eléctrica? o ?impulso eléctrico? de un nervio. Cada músculo cuenta con muchas fibras especializadas, que al recibir el impulso eléctrico se empiezan a mover entre si, logrando una contracción del músculo.

La contracción del músculo hace mover un hueso y este hueso está conectado con otros y de esta forma se produce el movimiento.

La posición de los músculos, por lo general, es contraria a otro músculo de la misma zona, lo que permite que un músculo se contraiga y el otro se extienda, por ejemplo: el bíceps nos permite doblar el brazo y el tríceps estirarlo.

La combinación y el trabajo de muchos músculos juntos nos permiten realizar cualquier movimiento que queramos hacer, como: comer, tragar, caminar, respirar, brincar, gatear, ensartar una aguja, etc.

Por lo general, las lesiones musculares se deben a esfuerzos excesivos en el movimiento, esfuerzos repetitivos, esfuerzos repentinos provocando torcedura, desgarre o esguince en el músculo. Cuando el músculo se lesiona, hay un sangrado interno del músculo que provoca inflamación, posiblemente acompañado de dolor y moretones.

 

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