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Signos vitales y la edad

Los signos vitales incluyen:

  • temperatura corporal
  • pulso (frecuencia cardíaca)
  • frecuencia respiratoria (respiración)
  • presión sanguínea (presión arterial)

Y sus valores normales cambian con el proceso de envejecimiento.

Temperatura

La temperatura normal es de 37 grados centígrados, y está regida y equilibrada por el hipotálamo, que actúa como un verdadero termostato cerebral.

Cuando la temperatura se eleva más allá de los 37 grados, puede ser signo de alarma y puede estar relacionada con infecciones u otras condiciones. Su nombre es hipertermia y es conocida como fiebre o calentura.

  • La temperatura se puede revisar en la boca, las axilas, el ano, etc.
  • La temperatura corporal normal no cambia significativamente con el envejecimiento, sin embargo, su regulación es más difícil y el cuerpo debe trabajar más para tratar de mantenerlo a la temperatura correcta.

Cuando la temperatura se eleva más allá de los 40 grados, pueden presentarse convulsiones. Más debajo de los 36 grados se llama hipotermia.

Cualquier variación de la temperatura debe ser atendida de inmediato.

Pulso

La frecuencia habitual está entre 60 y 90 (en reposo) latidos por minuto. Por debajo se denomina bradicardia, y por encima taquicardia. Hay causas que la pueden elevar  siendo causas fisiológicas, como un susto, miedo, ejercicio, etc.

El pulso se puede tomar fácilmente en tres lugares diferentes:

  • En la muñeca: apoyando las yemas de los dedos sobre el canal radial, en la parte interna de la muñeca, por donde pasa la arteria radial.
  • El cuello: en la zona del ángulo de la mandíbula hay una bifurcación de la arteria carótida, de gran calibre y cercana al corazón.
  • La ingle: por donde pasa la arteria femoral, también de gran calibre, está opción puede ser utilizada cuando no se puede tomar en el cuello debido a inmovilización del paciente por un cuello ortopédico, lesión, etc.

Frecuencia respiratoria

El ciclo habitual cuando estamos en reposo es entre 12 a 16 respiraciones por minuto.

Las dificultades respiratorias no son frecuentes y aunque la tolerancia al ejercicio puede disminuir ligeramente, aún un adulto mayor puede respirar sin esfuerzo bajo circunstancias normales.

Cuando la frecuencia respiratoria aumenta, se debe a que el organismo necesita más oxígeno, esta necesidad se puede presentar en casos de neumonía, infecciones respiratorias, insuficiencia cardiaca, etc.

  • Si no existen causas emocionales (miedo, emociones fuertes, estrés) o fisiológicas (esfuerzo físico), habrá que buscar las causas de la hiperventilación.

Presión arterial

La frecuencia cardiaca normal está entre 60 y 90 latidos por minuto. Esto hace que la presión se eleve en las arterias. Por otra parte su presión baja cuando su corazón descansa entre latidos. Por debajo se denomina bradicardia, y por encima taquicardia.

Al medir la presión de la sangre se registran dos cifras:

  • La cifra más alta, o presión sistólica, se refiere a la presión en el interior de la arteria cuando el corazón se contrae y bombea la sangre al cuerpo.
  • La cifra más baja, o presión diastólica, se refiere a la presión en el interior de la arteria cuando el corazón está en reposo y se está llenando de sangre.

La presión normal, debería ser 130/85 si eres adulto. Si tu presión sube por encima de este límite, tienes la presión alta.

Tu presión puede cambiar de un momento a otro, con cambios de posición, con ejercicio o mientras duermes.

Para que estés bien

Cualquier variación que presentes en los signos vitales, debes acudir con el médico para una evaluación de tu estado de salud.

No olvides que la prevención y detección a tiempo pueden ayudarte a vivir mejor.

 

 

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