Varios
procesos metabólicos normales,
incluidos la respiración celular,
las actividades de los fagocitos y peroxisomas,
y la inducción de las enzimas citocromo
P450, conducen a la producción
de oxidantes en las células del cuerpo. Además
de estas fuentes endógenas, las fuentes
exógenas de oxidantes, como el
tabaquismo y los compuestos fenólicos
naturales de alimentos, pueden incrementar
de manera significativa la carga oxidante.
El
tabaco, en particular, es la principal
fuente de estrés oxidativo.
El
metabolismo, como otros aspectos de la
vida, implica cambios. Entre ellos está
la producción de derivados oxidantes,
potencialmente nocivos. Los animales y
los humanos tienen extensas defensas antioxidantes,
pero debido a que estas defensas no son
perfectas, algún DNA es oxidado. La cantidad
de daño oxidativo al DNA se incrementa con la
edad.
- Defensas
contra la oxidación
Muchos
mecanismos de defensa trabajan en el cuerpo
para limitar las concentraciones de oxidantes
reactivos y el daño que causan.
El consumo de antioxidantes dietarios
“parece ser de gran importancia”. Las
frutas y verduras, las principales fuentes
de nutrientes antioxidantes, se asocian
con una disminución del riesgo de enfermedades
degenerativas. En particular, existen datos
muy consistentes que muestran que la falta
de frutas y verduras se asocia con un
mayor riesgo de cánceres epiteliales
(por ejemplo, cánceres del pulmón,
la boca, el esófago y el estómago).
También existen pruebas de que el consumo de
frutas y verduras puede reducir el riesgo de
enfermedad cardiovascular y de ataque.
Varios
argumentos sugieren que el contenido antioxidante
de las frutas y verduras es el principal
contribuyente de sus efectos protectores
contra la enfermedad. Datos bioquímicos
y prueba epidemiológicas sugieren
que los antioxidantes pueden proteger contra
el cáncer. Los estudios clínicos que usan antioxidantes
serán la prueba fundamental de
su efecto anticarcinogénico.
“Uno
de los principales avances en la investigación
en enfermedad cardiovascular es el hallazgo
de las reacciones de oxidación
juegan un papel central en la aterogénesis
y de que en estudios epidemiológicos
la enfermedad cardiovascular se relacionó
con bajas concentraciones plasmáticas
de ácido ascórbico (vitamina C), tocoferol (vitamina
E y Betacarotenos.” Estudios en animales
y bioquímicos, así como
algunos datos epidemiológicos, indican
que los antioxidantes dietarios pueden tener
efectos neutralizantes benéficos.
La
inhibición de la función
inmunitaria que ocurre con el envejecimiento
puede contrarrestarse de manera parcial
mediante la toma de suplementos antioxidantes
dietarios. Existe “una impresionante evidencia”
de que la oxidación juega un papel
en el origen de las cataratas y que los antioxidantes
dietarios pueden prevenir la formación de las
mismas. Estudios bioquímicos sugieren
que la oxidación puede ser importante
en un gran número de enfermedades
cerebrales.
- La
importancia de la dieta
Las
pruebas epidemiológicas, así
como las recomendaciones oficiales, sugieren
que la dieta diaria debe incluir, al menos,
dos raciones de frutas y tres verduras.
“El costo de las frutas y las verduras
es un factor importante que desalienta
su consumo. La gente más pobre gasta un mayor
porcentaje en su ingreso en comida, come menos
frutas y verduras y tiene una expectativa de
vida más corta que la gente más
rica. Debido a que los suplementos de
ácido ascórbico, de tocoferol
y de betacarotenos son baratos y que las
dosis altas no son tóxicas, existe una corriente
que cree que es deseable la toma de suplementos,
además de una dieta con porciones recomendadas
de frutas y verduras.”
Para
que estés bien
- Lleva
una dieta balanceada.
- Si
por problemas de salud, dentadura, preparación
de alimentos, etc. no te es posible llevar
una dieta balanceada te sugerimos tomar un
complemento vitamínico todos los
días.
- Te
recomendamos visitar a un nutriólogo para
que te desarrolle una dieta adecuada a tu
edad, estado de salud y actividad física.
No
olvides que la prevención y detección
a tiempo pueden ayudarte a vivir mejor.
Bruce
N Ames, Mark K Shigenaga, Tory M Hagen.
Resumido de: Proc
Natl Acad Sci 1993; 90 (17):7915-22
(Oxidants, Antioxidants,
and the Degenerative Diseases of Aging).