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El entrenamiento personal

El objetivo principal de todo entrenamiento personal consiste en disminuir el porcentaje de grasa corporal y aumentar el tono de manera generalizada. Gracias al entrenamiento, aumenta la fuerza y la resistencia.

Para el logro de estos objetivos, hay que tomar en cuenta que el porcentaje de grasa está directamente vinculado a las “pautas” que sigas en cuanto a alimentación y a tu metabolismo.

En este sentido, para disminuir el porcentaje de grasa se debe hacer un menor aporte energético y un aumento del consumo calórico. Es decir, tener mayor actividad cardiovascular. Al sumar las dos variables, aumenta la posibilidad de éxito.

El aumento del tono se produce cuando se lleva a cabo un trabajo muscular de fuerza, con ejercicios como flexiones o tracciones o con entrenamiento involuntario (electroestimulación). En este último caso, las articulaciones no sufren en lo absoluto y la ganancia de tono muscular es espectacular.

Para mejorar la actividad cardiovascular te recomendamos caminar rápido (no pasear), lo cual es eficaz para aumentar el metabolismo y gastar energías. Para obtener una mejora en cuanto a potencia, se debe aumentar el recorrido en el mismo lapso de tiempo.

Debes buscar sistemas de entrenamiento que rompan con el equilibrio y supongan un esfuerzo a nivel cardiovascular. Te recomendamos diversificarte y aumentar tu propia motivación.

Para el éxito de cualquier entrenamiento personal, un plan de alimentación debe ser equilibrado en cuanto a balance energético a favor de hidratos de carbono, que ayudarán a suministrar la energía necesaria. También es de vital importancia un aporte hídrico. Te recomendamos de 1.5 a 2 litros de agua al día.

El aporte de fruta es importante a primera hora, por los azúcares rápidos que contiene. La fruta proporciona energía inmediata. Iniciar el día con poco aporte de alimentos provoca una disminución de las capacidades físicas y psíquicas, en detrimento del rendimiento intelectual y físico.

El aporte de suplementos alimenticios es interesante cuando el desgaste ocasionado por la actividad cotidiana es importante. Un buen aporte energético asegura la regeneración de los cartílagos y una suplementación de vitamina complejo B es igualmente recomendable por su poder antioxidativo.

Para mejorar la actividad cardiovascular, si las articulaciones lo permiten, andar rápido es una actividad recomendable. La actividad cardiovascular supone un cansancio ligero para el cuerpo, pero la recuperación puede lograrse de una forma muy rápida y se puede lograr diario.

Para diseñar un entrenamiento progresivo, se debe tener en consideración que en pocas sesiones a la semana se puede provocar un cambio. Progresivamente, y con el aliciente de tomarle el gusto y adaptarse a la actividad, se puede aumentar la marcha – carrera suave.
La marcha ligera y la carrera suave son la mejor manera de conservar un sistema cardiovascular en perfecto estado, un excelente regulador de la tensión arterial y una eficaz herramienta anti-estrés.

De la marcha a la carrera suave, a nivel físico, permite que el descanso sea profundo y que tu organismo te agradezca el cuidado que se le da. De forma progresiva, puedes ir aumentando los días que le dedicas al entrenamiento personal, en función de la disponibilidad de tiempo. Sin embargo, conviene que le des una prioridad al ejercicio como algo importante en tu vida

 

Fuente: www.clubmantenteenlinea.com

 

 

 

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