|
Vida
Larga y Sana
Se dice que el aumento de la esperanza de vida
se debe, por una parte, a una alimentación
sana y abundante y, por otra, a un mejor estímulo
de la salud pública. Actualmente, los ciudadanos
octogenarios constituyen el segmento de población
con el crecimiento más rápido
En
estos últimos años, nuestra atención
se ha centrado en el aumento de la esperanza de
vida. Si vivimos más años, no hay
ninguna razón para no hacerlo en buena
forma. Kay Tee Khaw, profesor de gerontología en el
Hospital de Addenesbrook, en el Reino Unido, sugiere
que "Se pueden tomar medidas simples para conservar
la salud de las personas mayores".
Estas
soluciones incluyen un régimen sano y la
práctica de ejercicio físico". En
el 2031, el Reino Unido contará con 34.000
personas centenarias como mínimo, mientras
que en 1952 se conocían sólo 255 y en 1996, cerca de
unas 5200.
Si
el segmento de edad de los octogenarios vive un
momento de plena expansión, debemos controlar
su salud y su forma física de manera muy
especial.
Ciertamente,
correr una maratón a los 83 años
es algo que no está al alcance de todo
el mundo. Sin embargo, a esa edad, el régimen
alimentario y los ejercicios físicos pueden
marcar la diferencia entre una vejez sana y activa y
un final asistido. Las poblaciones mediterráneas, igual
que sucede en Japón, sufren menos problemas
de trastornos cardiacos y cáncer. "Esta
particularidad parece mantener una relación
directa con el régimen alimentario, que
es muy distinto del de Europa del norte. En los
países mediterráneos, se consume más fruta y legumbres
frescas y menos grasas saturadas", señala
el Profesor Kay-Tee Khaw. Salud y esperanza de
vida Si la definición de esperanza de vida
es la edad que alcanzará la mitad de la
población de un segmento de edad determinado,
se puede confirmar que la cifra ha ido aumentando a
un ritmo regular a lo largo de numerosos años, y se
constata que el incremento actual no tiene precedentes.
Por
ejemplo, en Italia, Suiza, Japón, Estados
Unidos y Reino Unido, en sólo dos décadas
la esperanza de vida ha aumentado a razón
de cinco años, a grandes rasgos.
No
obstante, no todo se basa en una mejora del régimen
alimentario. La detección y el tratamiento
eficaces de las enfermedades son factores cruciales,
así como los cambios sociales que han comportado
unas condiciones de vida mejores y una mayor higiene.
Otro factor asociado con el aumento de la esperanza
de vida es la disminución de las dos enfermedades
más frecuentes en la actualidad. Por un
lado, las enfermedades cardiacas, que siguen siendo
la causa principal de mortalidad en el mundo,
se han reducido substancialmente en numerosos países
desde hace unos treinta años; y por otro lado, el cáncer
ve como sus efectos sobre la mortalidad se han
estabilizado, y como en Estados Unidos y Gran
Bretaña, el número de casos empieza
a disminuir ligeramente.
CONSEJO
LATINOAMERICANO DE INFORMACIÓN ALIMENTARIA
|