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Cáncer en la mujer
El
cáncer de mama tiene relación con la constitución
física de la mujer, ya que la mayor disponibilidad
de tejido graso mamario aumenta el riesgo de formación
de este tumor. Por ello, equilibrio alimentario, ejercicio
constante y mastografía anual son recomendables
para evitarlo.
En México, los tumores más frecuentes
afectan al sexo femenino; así, la relación
de incidencia es de 2 a 1, es decir, de la población
en general, por cada dos mujeres con cáncer,
sólo un hombre padece esta enfermedad. Del total
de casos de cáncer, 63.5% son del sexo femenino;
y 35.3%, del masculino.
Los tumores más frecuentes en la mujer son: cáncer
del cuello de la matriz, cáncer de mama, cáncer
de ovario y cáncer de endometrio, en ese orden
de importancia.
De
éstos, el cáncer que ocupa el primer lugar,
en cuanto a frecuencia en nuestro país, es el
cáncer del cuello de la matriz, cuya incidencia
es de 15,749 casos en 1995 y ocasiona una muerte cada
2 horas; lo más triste de esto es que se trata
de una neoplasia que podría curarse en 100% de
los casos, si se detectara a tiempo. Esto quiere decir,
en principio, que el cáncer del cuello de la
matriz, se puede detectar en su inicio por medio de
una prueba muy sencilla, que se conoce como Papanicolaou,
el cual consiste en tomar de células del cuello
de la matriz. Es una prueba que no duele y es barata
(es más, en cualquier centro de salud u hospital
del sector salud se realiza en forma gratuita).
Esta
prueba puede ser reforzada en forma importante por la
colposcopia, la cual permite ver con aumento el cuello
uterino y así poder ver las lesiones que todavía
son milimétricas, lo cual posibilita la cura
al cien por ciento de las pacientes. En caso contrario,
en aquellas pacientes en que la enfermedad está
avanzada, su porcentaje de curación es bajo y
el costo del tratamiento es mucho más alto. Por
lo que recomendamos se realicen el Papanicolaou todas
las mujeres con vida sexual.
El
cáncer de mama, que ocupa el segundo lugar en
frecuencia, puede ser detectado por medio de la mastografía
o mamografía, para lo cual, lo indicado es realizársela
después de los 40 años de edad cada tres
años, si en la mastografía previa no existen
sospechas de enfermedad. Y cada año después
de cumplir los 50 años, no olvidando que la exploración
física por el médico oncólogo debe
ser cada año; y la autoexploración, mensual.
Al
igual que todas las neoplasias, el buen éxito
de los tratamientos está unido a un diagnóstico
a tiempo; es decir, cuando la enfermedad es potencialmente
curable e incluso conservando el órgano (mama)
que es fundamental para la calidad de vida de la mujer,
tal es el caso de lesiones menores de 2 cm., que son
100% curables y se puede conservar el órgano.
El
cáncer de ovario es una enfermedad muy agresiva
y debido a que no existe una metodología de detección,
generalmente, se diagnostica cuando ya es un mal avanzado.
El cáncer es un padecimiento que exige del médico
no sólo el conocimiento del mismo, sino un criterio
y juicio bien fundamentados para su eficaz tratamiento.
El
cáncer de endometrio se presenta regularmente
en mujeres que han llegado a la menopausia; el síntoma
orientador hacia esta enfermedad es precisamente el
presentar sangrado 3 o 4 meses después de que
se había retirado la menstruación.
Fuente
Dr. Gilberto Solorza Luna
Coordinador del comité de tumores ginecológicos
de la Sociedad Mexicana de Estudios Oncológicos.
Jefe del departamento de ginecología oncológica
del Instituto Nacional de Cancerología.
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