Daño
ocular durante un eclipse
Nuestros ojos están diseñados para
captar la luz normal del día sin sufrir daños.
Durante un eclipse se disminuye el nivel de iluminación
y el sistema protector del iris deja de funcionar: la
pupila aumenta de tamaño permitiendo que las
radiaciones infrarrojas que acompañan a la luz
del sol lleguen a la retina con su total intensidad.
El daño se produce en fracciones de segundo,
provocando quemaduras irreversibles y lesionar seriamente
a la mácula que es la parte más delicada
de la retina.
Para que estés
bien
- Por ningún motivo observes un eclipse directamente
sin una protección adecuada. Puedes utilizar
por un segundo, unas gafas de soldador, no debes dejar
fija tu vista.
- Cuida a tus hijos durante el eclipse, sus ojos son
más sensibles que los del adulto y su curiosidad
natural les puede provocar un daño irreparable.
- Nunca observes directamente hacia el eclipse con
binoculares, cámaras fotográficas sin
filtro, estos aparatos en especial recogen mucha energía
solar y pueden dañarte de por vida.
- Los lentes oscuros no son suficiente protección,
aún las gafas para esquiar no son suficientes.
- No observes un eclipse con vidrios polarizados.
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