Hipoacusia
(Sordera)
Es un trastorno que se caracteriza
por una pérdida o disminución
de la audición y afecta a uno o ambos
oídos.
Uno de cada mil niños
padecen de sordera, pero para la denominación
“sordo”, únicamente aplica cuando se padece
hipoacusia severa en ambos oídos.
Ello puede dificultar el desarrollo de las capacidades
motrices (específicamente equilibrio y
coordinación).
La forma de medir la pérdida de audición
es mediante la audiometría tonal liminar,
una prueba que determina nuestro umbral auditivo
para un rango de frecuencias determinadas, es
decir, mide la cantidad de sonido mínima
que somos capaces de oír en diferentes
frecuencias, ya sean graves o agudas.
Las frecuencias en las que se desarrolla la
comunicación humana oscilan entre los 500,
1000, 2000 y 3000 Hz. (hertzios o ciclos).
Hay distintos tipos de sordera y su clasificación
depende de diferentes factores.
Según el grado de hipoacusia:
- Normoacusia, menos de 20 dB (decibeles)
- Hiperacusia leve, entre 20 y 40 dB
- Hiperacusia moderada, entre 40 y 70 dB
- Hiperacusia profunda, más de 90 dB
Según la edad de aparición de
la hipoacusia:
- Prelocutiva, la sordera aparece antes de que
el niño aprenda a hablar
- Perilocutiva, aparece cuando el niño
comienza a hablar, pero aún no sabe leer,
así que los pocos conocimientos que posea
pueden desaparecer rápidamente
- Postlocutiva, se desarrolla después de
que el niño ya haya aprendido a hablar
y leer
Según el momento en el que el agente
ocasiona la sordera:
- Hereditarias o genéticas, pueden aparecer
desde el nacimiento (precoces) o progresivamente
a lo largo de la vida de la persona (tardías).
Se determinan genéticamente.
- Adquiridas, se producen por bacterias, virus
o medicamentos que actúan sobre el oído
interno, nervio auditivo o el área cerebral
destinada a la audición y según
el momento en el que actúan se denominan:
- Prenatales, durante la gestación (ejem.
rubéola)
- Perinatales, durante el nacimiento (ejem. la
que acompaña a alguna parálisis
cerebral infantil)
- Postnatales, después del nacimiento (ejem.
ictericia neonatal grave, meningitis)
Según el nivel de la lesión:
- Hipoacusia de conducción o transmisión,
se producen como consecuencia de una alteración
en el aparato de conducción del sonido
(oído externo y oído medio), la
pérdida máxima es de 60 dB. Las
personas afectadas oyen todos los sonidos pero
a un bajo volumen, tienen la sensación
de tener los oídos tapados y hablan en voz
baja porque ellos se oyen fuerte
- Hipoacusia perceptiva o neurosensorial,
altera el sistema de percepción del sonido
(oído interno, nervio auditivo, corteza
cerebral, etc.). Las personas que padecen este
tipo de hipoacusia oyen pero no entienden, es
decir no reconocen los sonidos. El grado
de sordera puede llegar al de profunda
(más de 90dB)
- Hipoacusia mixta, se combinan los dos problemas,
el de transmisión y el de percepción
- Hipoacusia central, la afección está
en la corteza cerebral, es decir, los sonidos
llegan al cerebro pero éste no puede
interpretarlos correctamente.
- Hipoacusia no orgánica, se desarrolla
por problemas siquiátricos (ejem. neurosis
histérica)
Síntomas:
- Pedir que nos repitan las palabras porque escuchamos
a un bajo volumen
- No entender las conversaciones porque se pierden
las palabras: no hay reconocimiento de los sonidos
- Cansancio y estrés
- Utilizar el televisor a volumen muy alto para
los demás
- En niños, se presentan problemas de aprendizaje
y lenguaje
Para que estés bien
Actualmente, existen muchos
tratamientos, terapias, medicamentos e innovaciones
tecnológicas para, según el tipo
de hiperacusia y su grado de avance, corregir
y rehabilitar a la persona afectada por este trastorno.
Sin embargo, es de suma importancia detectarla
a tiempo para evitar que el mal vaya en aumento
y ocasione efectos negativos difíciles
de corregir.
Los médicos especialistas (primero el
pediatra y después el otorrinolaringólogo)
son los indicados para detectar cualquier síntoma
que permita identificar si algo no anda bien en
el organismo.
En el caso de personas con un padecimiento severo,
existen formas de ayuda que les permita una rehabilitación
e incorporación social para llevar una
vida lo más plena posible. Es el caso de
especialistas en desarrollo lingüístico,
intelectual, familiar y social del niño.
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