Hemorragia nasal
La epistaxis o hemorragia
nasal es un sangrado de la nariz que usualmente
se produce por sonarse muy fuerte o por rascarse internamente
la nariz. No suele ser un problema grave, aunque
sí es molesto.
Existen dos tipos de epistaxis: las anteriores,
que se producen en la parte frontal de la nariz y comienza
fluyendo por una o ambas fosas nasales; y las posteriores,
cuando provienen del fondo de la nariz y cae hacia la
parte posterior de la boca y garganta.
Usualmente no es un problema médico verdadero,
pero en caso de que la hemorragia se produzca por una
lesión grave en nariz o cabeza, y ésta
persista más de 30 minutos, es indispensable
ir al médico.
Causas:
- Resequedad nasal producida por una lesión
en la mucosa
- Estornudar violentamente
- Consumo de ácido acetilsalicílico
- Infección respiratoria que produce fisuras
y costras
- Alergia
- Gripe o resfriado
- Aumento en la temperatura corporal
- Aumento de la presión arterial
Para que estés
bien
- Siéntate o ponte de pie, esto ayudará
a reducir la presión sanguínea y a no
tragar sangre
- No eches la cabeza hacia atrás
- Comprime tu nariz con el pulgar e índice y
respira por la boca. Mantén la presión
durante 5 o 10 minutos
- En caso de que el sangrado persista, debes sonarte
la nariz, intentando expulsar los coágulos
de sangre de su interior y coloca un tapón
de algodón, mojado en agua oxigenada, en el
lado que sangra. Ya colocado, vuelve a aplicar presión
en la nariz otros 5 o 10 minutos
Si el sangrado no cede con estas
medidas, acude a tu médico, ya que la pérdida
de sangre puede provocar desmayos o debilidad. Si padeces
hemorragias nasales con frecuencia, te recomendamos
acudir al médico.
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